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Guía de ejercicios de entrenamiento funcional para realizar en casa

El entrenamiento funcional es la forma más eficaz para mejorar tus capacidades físicas ya que emplea tu propio cuerpo en su beneficio. Las capacidades físicas en conjunto con las mentales, las emocionales y las sociales integran a todo nuestro cuerpo ayudándolo a sobrevivir.

El principio central del entrenamiento funcional es realizar movimientos naturales que simulen las funcionen reales del cuerpo. En realidad es lo más sencillo que existe y el más efectivo para hacer en tu vida cotidiana.

¿Qué es el entrenamiento funcional?

El entrenamiento funcional se basa en ejercicios que están destinados a una función determinada. En términos simples el entrenamiento funcional son aquellos ejercicios que se pueden hacer con el propio cuerpo los cuales incluyen movimientos que ayudan al deportista a llevar a cabo tareas funcionales. Con esto se mejora el rendimiento deportivo y se evitarás lesiones.


Se realizan por medio de intervalos cortos y alta intensidad para que los músculos y el sistema cardiovascular se fortalezcan.

Beneficios del entrenamiento funcional  

El objetivo central del entrenamiento funcional es crear una estructura corporal eficiente para aumentar el rendimiento deportivo o mejorar las actividades cotidianas. Es así que se reduce el riesgo de lesiones ya que los músculos y articulaciones se acostumbran al movimiento.

También es muy benéfico para incrementar la fuerza y hacer resistencia cardiovascular, así como tener mayor equilibrio y estabilidad. Otro beneficio importante es que te ayudará a mejorar la postura y quemar grasa.

Lo mejor es que el entrenamiento funcional es apto para cualquier persona sin importar su edad o nivel deportivo que tenga, además de que lo puedes realizar en cualquier lugar porque lo único que necesitarás es tu propio cuerpo.

¿Cuáles son los ejercicios de entrenamiento funcional?

Los ejercicios que te sugerimos a continuación son muy sencillos y es recomendable que los realices en tres sesiones con repeticiones que pueden ser de 20, 15 o 10.

Flexiones o lagartijas

Coloca tu brazos estirados sobre el piso y tu espalda recta en posición de lagartija. Baja tu pecho sin llegar a tocar el piso y regresa con la fuerza abdominal. Si al inicio te cuesta trabajo puedes empezar con las rodillas flexionadas apoyadas sobre el piso para ir trabajando tu fuerza. Con este ejercicio se fortalecerán tus brazos, la zona lumbar y el abdomen.

Desplantes o zancadas

Colócate derecho con los pies paralelos a lo ancho de tus hombros. Da un paso largo al frente bajando la cadera y formando un ángulo de 90º con la rodilla. Recuerda que no debes sobrepasar la punta del pie, mira al frente y mantén la espalda recta. Con este movimiento trabajarás el tren inferior.

Rotación de tronco o twist

Separa las piernas a lo ancho de la cadera y pon las manos en la cintura. Flexiona ligeramente las rodillas y gira el tronco de un lado al otro apretando el abdomen; el cuello y la cabeza deben estar firmes hacia el frente y no moverse. Este ejercicio es básico y puedes añadirle más complejidad con una banda elástica.

Sentadillas

Con los pies separados a lo ancho de la cadera y los brazos extendidos al frente, baja la cadera como si fueras a sentarte pero sin apoyarte. Regresa con la fuerza abdominal a la posición inicial y repite el movimiento. Recuerda mantener la espalda recta. Con esta serie potenciarás el tren inferior.

Acostarse y levantarse

De pie con los brazos estirados al frente y los pies separados a lo ancho de tu cadera, dobla las rodillas hasta quedar en cuclillas. Acuéstate hacia atrás sin ayudarte de las manos hasta que estés totalmente estirado de piernas y brazos. Regresa a sentarte tampoco sin ayudarte de las manos ni los brazos y luego incorpórate hasta quedar parado nuevamente.