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Braquiterapia: ¿Qué es?

Esta guía trata sobre la Braquiterapia para el Cáncer de Próstata. La braquiterapia es una forma de tratamiento para el cáncer de próstata localizado, es decir, que se encuentra dentro de la próstata y aún no hay evidencia de extensión al resto del cuerpo.

Esta guía le brindará información con la que responderá las preguntas básicas en relación a la Braquiterapia de Próstata: ¿Qué es la Braquiterapia?¿Quién es candidato para recibir braquiterapia? y ¿Cuáles son los beneficios y riesgos así como los efectos secundarios de éste tratamiento?

Esta información le ayudará para poder discutir ésta forma de tratamiento con nosotros.

¿Qué es la Braquiterapia?

El cáncer de próstata puede ser tratado mediante la aplicación de radiación para destruir el tejido prostático que contiene el tumor ya sea mediante radiación externa o bien, mediante braquiterapia.


El Término “braquiterapia” viene del griego y significa “terapia cerca de” o “terapia a corta distancia”. Consiste en la aplicación de una serie de fuentes radioactivas (llamadas comúnmente “semillas”) dentro de la glándula prostática. Estas semillas emiten su radiación a una distancia muy corta, por lo que el objetivo es administrar una dosis de radiación muy efectiva para la destrucción del tumor y con muy pocos efectos secundarios a los tejidos aledaños.

Actualmente la braquiterapia es uno de los tratamientos de primera línea para el cáncer de próstata. Su efectividad ha sido demostrada por múltiples centros de reconocimiento mundial con estudios que se remontan a 20 años.

¿Quién es candidato para recibir Braquiterapia?

Todo paciente con diagnóstico de cáncer de próstata puede ser candidato para recibir braquiterapia. Es importante que el paciente conozca y entienda los diferentes tratamientos que existen para ésta enfermedad. Muestra misión es darle a conocer cada uno de ellos y ofrecerle el que mejor resuelva su problema particular.

Idealmente, los tumores que mejor responden a la braquiterapia prostática son aquellos que se encuentran localizados dentro de la glándula (sin extensión extraprostática), con una calificación de Gleason 6 o menor (calificación que se le da al tumor para conocer su grado de agresividad), y un Antígeno Prostático Específico menor a 10 ng/ml. Estos parámetros no son absolutos, pero ayudan a elegir al paciente ideal para éste procedimiento.

Finalmente, es muy importante conocer el tamaño de la glándula prostática, ya que solamente se pueden implantar próstatas de menos de 50 gr. La sintomatología urinaria obstructiva también es indispensable conocerla, ya que ésta determinará el tratamiento que deberá darse después del implante para evitar molestias urinarias.

La edad no es una limitante para el procedimiento. Aunque la braquiterapia es muy efectiva como tratamiento curativo del cáncer de próstata, aquellos pacientes jóvenes con expectativa de vida mayor a 20 años son encaminados a considerar un tratamiento mas agresivo (como la cirugía).

¿En qué consiste el implante?

Hay 2 etapas en la aplicación de las semillas radioactivas.

Primera Etapa: Planimetría. Esto consiste en un ultrasonido transrectal de próstata (semejante al practicado cuando se hicieron las biopsias) que se realiza bajo sedación y que tiene el objetivo de crear una reconstrucción tridimensional de la glándula prostática para que podamos calcular el número y la localización de las semillas que se deben colocar.

  • Este procedimiento es ambulatorio, es decir, se va de alta una vez termine el procedimiento.
  • Usted será egresado con una receta con los medicamentos pertinentes así como las indicaciones para ingresar para su implante definitivo.
  • Es posible que haya algo de molestias para orinar, por lo que se le darán medicamentos para ello.

Segunda Etapa: Implante. Se lleva a cabo aproximadamente 1 semana después de la planimetría.

  • Ingreso al hospital por la mañana, en ayuno.
  • El procedimiento se realiza nuevamente bajo sedación anestésica.
  • Terminando el procedimiento se le coloca una sonda a través de la cual va a estar orinando.
  • Se le realizará una Tomografía de pelvis para obtener una reconstrucción tridimensional de su próstata con las semillas ya colocadas.
  • Una vez que es dado de alta de recuperación, es llevado a su habitación en donde se le dará su dieta y continuaremos la administración de antibióticos y analgésicos.
  • Al día siguiente la sonda se retira y es egresado del hospital con los medicamentos pertinentes.

Efectos Secundarios. ¿Qué esperar después del implante?

Inmediatamente después del implante es normal la presencia de dolor en la zona, ligero sangrado así como la presencia de hematomas (“moretones”).

Uno de los efectos mas comunes es la presencia de molestias para orinar, como urgencia, frecuencia, sensación de que el chorro de la orina es mas débil y algo de sangre en la orina. Estos efectos se presentan inmediatamente después de retirarle la sonda y pueden persistir por los siguientes meses, momento en que la actividad radioactiva de las semillas comienza a disminuir. Este efecto es producido tanto por la agresión a la glándula prostática (varias punciones con agujas) como por el efecto radioactivo de las semillas, y se le darán medicamentos pertinentes.

Uno de cada 10 pacientes puede presentar retención aguda de orina (no poder orinar), y requerirá que se le coloque nuevamente la sonda por 5 a 7 días para ayudar a que la próstata se desinflame. Aunque raro, también puede presentar cierta sensación de “malestar” en recto (semejante al deseo de continuar evacuando una vez que haya terminado de hacerlo) por algunas semanas después del implante.

Seguimiento y cuidados posteriores

El seguimiento lo realizaremos de la siguiente manera:

  • 1 semana del Implante: Valoraremos la forma en que está orinando, revisar la zona implantada y resolver dudas.
  • 1 mes del implante: Se le solicitará un control de Antígeno Prostático Específico así como una nueva Tomografía de Pelvis. Este es el primer control de la actividad radioactiva así como de la efectividad del tratamiento.

Posteriormente, le solicitaremos un nuevo Antígeno Prostático Específico cada 3 meses por el primer año, cada 4 meses por el segundo año y posteriormente cada 6 meses. Este esquema puede variar de acuerdo a cada paciente y de acuerdo a los resultados.