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Psoriasis: ¿Qué es y cómo se trata?

La psoriasis es una enfermedad autoinmune que provoca que inflamación crónica en la piel. Se estima que alrededor del 1.5 al 3 por ciento de la población mundial la padece.

La psoriasis se caracteriza por la aparición de lesiones escamosas en todo el cuerpo, aunque son más comunes en codos, rodillas, palmas de manos, plantas de los pies, cuero cabelludo y hasta uñas y articulaciones. Con ella, a veces se reporta picazón o ardor.

La psoriasis no es una enfermedad contagiosa, sin embargo, es capaz de afectar el ámbito social del paciente, al ser éste motivo de burlas o señalamiento. La psoriasis puede presentarse de manera constante durante toda la vida o de manera intermitente.

Causas de la psoriasis

La psoriasis se origina cuando existe un problema en el sistema inmunológico. Debido a esto, existe una sobreproducción de células queratinocitos, con lo cual, el proceso de renovación de la piel se realiza más rápido de lo normal (de cada 30 a cada 4 días). Todas las células se nuevas se van acumulando en la superficie de la piel y forman las placas de escamas.


Este problema inmunitario tiene inicio debido a factores genéticos, aunque todavía no se determina con seguridad si es un mal hereditario. Asimismo, entre los factores de riesgo que pueden desencadenar este padecimiento, están:

Infecciones: Algunas ocasiones, la psoriasis tiene aparición después de infecciones por bacterias, virus u hongos.

Estrés: Se ha notado que el estrés emocional puede ser un detonante de la enfermedad.

Traumatismos: Golpes y lesiones pueden ser un factor para poder desarrollar psoriasis.

Medicamentos: Algunos medicamentos como betabloqueadores, antiinflamatorios no esteroides y demás puede ocasionarla.

Tabaco: Las personas fumadoras tienen mayor probabilidad de desarrollar psoriasis.

Se sabe que el clima es un factor que puede agravar o mejorar la enfermedad, siendo el calor un aliado para aquellas personas con estas lesiones en la piel.

Síntomas de psoriasis

El principal síntoma que presenta este padecimiento son las grandes marcas de lesiones o escamas sobre la piel (se les llama placas). Estas placas pueden variar en forma y tamaño según cada paciente. Pueden abarcar grandes zonas o ser muy pequeñas como puntos.

Las zonas donde más se ubican estos parches de escamas son la espalda, el cuero cabelludo, los codos, las rodillas, el rostro, la palma de las manos y las plantas de los pies.

Además, estas manchas pueden presentar dolor y picazón y la piel se puede secar y agrietarse, provocando un poco de sangrado.

En ocasiones existe inflamación y malestar en articulaciones y uñas que cambian de color y textura.

Tipos de psoriasis

Existe una clasificación de la psoriasis que determina la forma en que se presenta en cada paciente.

Psoriasis en placas: Es la forma más frecuente y se presenta en placas secas y rojas en la piel con pequeñas escamas plateadas. Estas placas pueden picar o arder.

Psoriasis en gotas: Aparecen pequeñas lesionas escamosas como gotas, en la parte del tronco y las extremidades. Es la forma más común en niños y adolescentes y aparece después de una infección bacteriana.

Psoriasis eritodérmica: Se presentan las lesiones rojas con descamación en todo el cuerpo, puede provocar dolor y picor intensos. Es una forma rara de psoriasis.

Psoriasis en uñas: Puede provocar picor y crecimiento anormal en las uñas. Hay posibilidades de que la uña se afloje y se separa del lecho ungueal.

Psoriasis pustulosas: Son variantes de la psoriasis que provocan pústulas, es decir, lesiones que contienen pus.

Diagnóstico y tratamiento

Determinar la existencia de psoriasis puede ser complicada, ya que las lesiones pueden ser parecidas a síntomas de otros padecimientos dermatológicos. Sin embargo, el dermatólogo deberá revisar con atención las erupciones y, si así se requiere, tomar una muestra para ser examinada.

Una vez confirmado el caso de psoriasis se pueden emplear los siguientes tratamientos:

  • Tópico: Se aplican cremas y directamente sobre el área dañada. Estas cremas tienen como finalidad desinflamar la piel y reducir la actividad inmunitaria que provoca la rápida reproducción celular. Además, pueden destapar los poros y descamar la piel.
  • Fototerapia: La luz del sol puede ser un buen tratamiento para aminorar las lesiones. La radicación a la luz ultravioleta ya sea natural o artificial puede ser efectivo.
  • Sistémico: Se pueden emplear medicamentos llamados inmunosupresores, los cuales regulan la respuesta inmunitaria del cuerpo.

Claro está, en algunas ocasiones se puede ocupar una combinación de las 3 opciones.