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El plato del buen comer: ¿Qué es?

La Norma Oficial Mexicana propone el plato del buen comer como una guía de alimentación. Establece criterios para la orientación nutritiva, mismos que pone de manifiesto en un gráfico al que tiene acceso la población y sirve como orientación para adecuar los alimentos en cuanto a necesidades y posibilidades.

¿Para qué sirve el plato del buen comer?

Sirve para identificar los tres grupos de alimentos:

  1. Frutas y verduras
  2. Cereales y tubérculos
  3. Leguminosas y proteínas de origen animal

A partir de la identificación de estos, se plantea la cantidad apropiada a consumir de alimentos pertenecientes a cada grupo. Esto ayudará a la creación de menú que contenga los alimentos necesarios para el aporte de energía y nutrientes.

Para el adecuado funcionamiento, es necesario que cada comida (desayuno, comida y cena), incluya, por lo menos, un elemento de cada grupo alimenticio. Asimismo, debe ser equilibrada, es decir, que cada grupo esté proporcionado en cada comida.

Otro punto importante para resaltar es que se sugiere que se procure la buena higiene dentro de los alimentos en cuanto a su preparación como en su consumo.

¿Cuántas divisiones tiene?

Como se mencionó anteriormente, el plato del buen comer se divide en tres, frutas y verduras, cereales y tubérculos y leguminosas y proteínas.

Frutas y verduras

La función de las frutas y verduras en nuestra alimentación es que proporcionan vitaminas, minerales y fibra que ayudan al buen funcionamiento de nuestro cuerpo. El consumo de este grupo permite un desarrollo adecuado y un buen estado de salud.

La característica principal de los alimentos es que, en su mayoría, son provistos por la naturaleza, particularmente las frutas y verduras. Con cada estación del año, se establecen los alimentos de temporada que, si son consumidos en el tiempo adecuado, además de que tienen un mejor sabor, también tienen un mejor precio. Recuerde apoyar al comercio local.

Cereales

Cada grupo de alimentos es fundamental para el desarrollo del individuo. En el caso de los cereales, además de proporcionar vitaminas y minerales, aporta hidratos de carbono complejos (almidón), componente que aporta energía de alta calidad al cuerpo. De igual forma, aportan hierro y fibra.

El hierro sirve para la producción de hemoglobina, proteína presente en los glóbulos rojos y que transporta el oxígeno de los pulmones al resto del cuerpo.

Por su parte, la fibra sirve para absorber el agua y ayuda al deshecho de la materia innecesaria de nuestro cuerpo.

¡Atención! Si bien, por lo regular se cuenta a la papa como una verdura, no hay que olvidar que en realidad es un tubérculo, al igual que el camote, por lo que su porción debe ser medida como un cereal.

Leguminosas y alimentos de origen animal

Tanto las leguminosas como los alimentos de origen animal otorgan un alto número de proteínas necesarias para el aporte de energía y, al igual que los grupos pasados, también proporcionan fibra.

Las proteínas están presentes en la formación de células, tejidos y órganos de nuestro cuerpo.

Aunque todos los alimentos son necesarios para el funcionamiento, en el caso de este grupo alimenticio, se debe tener cuidado en cuanto a la porción de consumo, ya que también cuentan con grasa saturada y colesterol. Es recomendable que se consuma mayormente carne blanca (aves y pescados), pues su contenido de grasa saturada es más amable con nuestro cuerpo. El consumo de carne roja debe ser limitado y con la menor cantidad de grasa posible.

¿Cómo medir la porción?

Las porciones adecuadas de cada grupo alimenticio dependen de las necesidades de cada persona. Estas necesidades están relacionadas con la estatura, actividad física y estado fisiológico, y deben estar guiadas por el personal de salud.

Una aproximación es ocupar las partes de la mano.

Frutas enteras y picadas: el volumen sugerido es el equivalente al puño del comensal.

Queso: la porción debe ser equivalente al volumen del dedo pulgar.

Verduras picadas: en cada comida se debe incluir el equivalente al volumen de dos puños.

Cereales: la cantidad adecuada es equivalente al volumen del puño.

Carne, pollo o pescado: la porción apropiada debe ser del tamaño de la palma de la mano.

Recuerde que una alimentación adecuada puede prevenir enfermedades o, en su defecto, ayudar con el tratamiento